Con casi tres décadas de experiencia en Nutrición Clínica, una trayectoria consolidada entre Colombia y México, y una formación académica que integra salud pública, educación y microbiota, Yolanda Quintero Gómez se ha posicionado como una de las principales impulsoras del enfoque microbiota-nutrición clínica en la región.
Quintero subrayó que el evento nació ante la ausencia, en el país, de un foro especializado en microbiota con base estricta en evidencia científica, capaz de reunir a nutriólogos, médicos, químicos, biólogos, microbiólogos, psicólogos y otros profesionales de forma multidisciplinaria, reconociendo que la microbiota atraviesa todos los ejes de la salud humana.
El Summit de Microbiota, que inició en 2023 con un enfoque en los fundamentos científicos a lo largo del ciclo de vida, ha evolucionado de manera progresiva. En este contexto, destacó que ninguna estrategia terapéutica moderna debería excluir el manejo de la microbiota, dada su influencia en la adherencia, la respuesta al tratamiento y la prevención de complicaciones.
En conversación exclusiva para LaSalud.mx, la maestra en nutrición Yolanda Quintero Gómez explicó que su acercamiento a la microbiota no es fortuito, sino el resultado de una práctica clínica sostenida durante casi 30 años, complementada por una especialización en Administración en Salud con énfasis en seguridad social, y por estudios de posgrado que actualmente cursa, entre ellos una maestría en Microbiota, Probióticos y Prebióticos en la Universidad Europea de Madrid y una maestría en Educación.
En su tercera edición incorporó trabajos libres de investigación, docentes nacionales e internacionales y un giro decisivo hacia la aplicación clínica, trascendiendo el plano teórico. Para Quintero, este crecimiento refleja la madurez de una ciencia que hoy permite intervenir de forma concreta en la práctica médica cotidiana.
Desde una perspectiva epidemiológica, la especialista enfatizó que la microbiota se ha convertido en un eje transversal en el abordaje de enfermedades crónicas y metabólicas. Señaló que la evidencia científica actual demuestra su impacto no solo en el metabolismo, sino también en los sistemas inmunológico, neurológico y clínico, lo que obliga a replantear los modelos tradicionales de tratamiento y prevención.